Perfil con micha 130x100Asi dice la frase famosa que siempre me repetía no solo hace ya varios años sino que durante muchísimos años. Sin embargo inexorablemente seguido atrás venían los lunes, y en especial los domingos a la noche que recuerdo eran agonizantes, terroríficos, languidecientes a la vez, tristes, desenergizantes, y otras cosas más.

Lo sufrí sobremanera, pero como todas las cosas que el ser humano llega a acostumbrarse, esto llegó a ser un hábito, lo de sentirme mal, apesadumbrado, poco energético, cada vez que se aproximaba el lunes. Pero eso no es novedad, lo que realmente sí fue asombroso fue tomar real dimensión de todo lo que no me había dado cuenta que había perdido hasta que tome la decisión de tomar el control de mi vida en mis propias manos y empece a cambiar por dentro, y volver a aprender que yo era una persona libre, que yo valía y que tenía mucho para dar, mucho para sacar de adentro mío para darle al mundo. Muy parecido a aquellos primeros años de vida que casi tenía en el olvido.

Quizás te pasa lo mismo que me paso a mí o quizás no, pero a lo mejor estarás de acuerdo en que nos fuimos acostumbrando hace muchos años a ciertos hábitos que nos han sacado brillo, que nos han limado nuestras virtudes, que nos han opacado nuestro potencial ilimitado, que nos han ido quitando nuestra capacidad de torcerle el brazo a la “amenazante realidad”.

O tal vez nada que ver, te sientas un realizador, afortunadamente una persona de éxito y que recibe muchas bendiciones. Yo sé como uno se siente así también. Y si es así para vos también, vas a entender seguramente que uno no se da cuenta de lo que se está perdiendo cuando se acostumbro a un nivel. Cuando nos acostumbramos a vivir con ansiedad, con nuestros miedos a los que ya nos familiarizamos, a poner límites supuestos a nuestras capacidades y a poner coto a nuestras ambiciones y sueños.

Este noveno lunes del año te voy a hablar acerca de cómo logre vencer aquellos sentimientos negativos que me invadían los domingos a la tarde. Voy a hacer memoria en recordar esos momentos y te voy a explicar cómo fue el proceso de aprender a vivir nuevamente en plenitud al 100% el 100% del tiempo. A entender porqué el único límite que tenemos en la vida son nuestras propias asunciones o creencias que nosotros mismos defendemos. Vamos a practicar la aceptación e ir a fondo a explorar nuestra mente consciente y subconsciente para crear un antes y un después en nuestra conciencia.

Así que espero que este domingo a la tarde no te sientas mal, o si no es así, que te sientas MUCHO MEJOR QUE SIEMPRE! ya que te estaré esperando con mucha información, porque para mí la diferencia que hizo que mi vida fuera plena fue solo el saber algunas cosas más que las que sabía, ya habrás escuchado el dicho: “Una vez que una mente se expande, nunca más vuelve a caber en el mismo lugar”

Te deseo lo mejor, y nos vemos pronto!

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