Te voy a acompañar hasta el final del tunel

#‎MomentoDeDecidir

Si estás sufriendo de dolor hay algo primordial que quiero que sepas: el dolor no es un enemigo, al contrario, es un amigo.
Y así como a un amigo, no le cerrás la puerta en las narices cuando toca a tu puerta, ni te hacés el distraído cuando te saluda, al dolor tampoco habría que ignorarlo ni despreciarlo ni mucho menos temerle.
Porqué? Porque simplemente nos está avisando que estamos haciéndonos daño y que debemos cambiar nuestra forma de pensar.
Estas son tres actitudes comunes frente al dolor que conducen finalmente a más dolor, más autosabotaje y hasta pueden causar la autodestrucción:
  • Ignorarlo o demorarse en atenderlo poniéndose manos a la obra para remediarlo, no porque no duela, sino porque duele aceptarlo y da miedo el sólo pensar que nos esperan situaciones más dolorosas que no deseamos.
  • Elegir pasar por él (caprichosamente hasta el punto de tratar de acostumbrarse a las molestias que nos provoca) ya que cuesta más perdonar a aquellos que nos causaron daño y creernos (falsamente) la idea de que no estamos tomándonos nuestro propio veneno.
  • Creer que es necesario sentir que no somos dignos y que somos culpables de no cumplir las expectativas que nosotros mismos nos pusimos y así seguir castigándonos con el dolor y convirtiéndolo en un sufrimiento que nos martiriza y carcome nuestra propia salud.
La mejor manera de triunfar sobre el dolor es discernir que vos sos más grande que él. Eso es QUERERSE MÁS.
Aunque nos puedan haber enseñado otra cosa, el QUERERSE MÁS, no tiene que ver ni con el narcisismo ni con nada que se le parezca.
Muchos que incorrectamente creen que es malo quererse uno mismo es porque no pueden verse como parte de un todo. Les cuesta creer que se pueda vivir sin separar, sin dividir, sin considerarse como algo individual separado del resto, o sea de los otros semejantes.
El QUERERSE MÁS tiene un significado mucho más profundo, significa reconocer esa inteligencia superior de la cual emanamos y de la que seguimos siendo parte.
Así que cuando sientas el dolor y sientas ganas de reaccionar ante él, sólamente recordá que vos sos más grande que él… Que sos más poderoso y más sabio que él.
Vencer al dolor es más que un desafío, es el natural camino de la sanación vía la aceptación.
Vencés al dolor cuando entendés que aceptarlo es la prueba inevitable que convalida y acredita que estás cumpliendo tu propósito de aprender y evolucionar.
Todos quieren verte venciendo al dolor, todos los que te aman estén aquí o no estén en este plano de vida. Vos valés, recordalo. Vos decidís, simplemente decidís. Del resto no hace falta preocuparse.

 

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